Colombia se ha posicionado como el segundo país más letal para ejercer el periodismo en América Latina, según el más reciente Informe Anual 2024, que alerta sobre un clima persistente de violencia, censura e intimidación hacia la prensa independiente.
El informe, publicado esta semana, documenta un patrón preocupante de estigmatización desde las más altas esferas del poder. De acuerdo con el análisis, el Presidente de la República y altos funcionarios han liderado campañas de descrédito público contra medios de comunicación y periodistas, utilizando un lenguaje ofensivo y deslegitimador que socava la labor informativa y pone en riesgo a quienes la ejercen.
A esto se suma la utilización sistemática del sistema de medios públicos como vehículo de propaganda gubernamental. El documento denuncia que estas plataformas, financiadas con recursos del Estado, han sido instrumentalizadas para amplificar mensajes oficiales, marginando las voces críticas y restringiendo la diversidad de perspectivas en el debate público.
Aunque en meses recientes se anunció la firma de una directiva presidencial destinada a salvaguardar la libertad de expresión, las agresiones verbales y la descalificación de periodistas y medios no han cesado. Por el contrario, persisten con una frecuencia y virulencia que preocupa a organismos internacionales.
En respuesta a esta situación, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha instado al gobierno colombiano a cesar de inmediato estas prácticas y a adoptar medidas concretas que garanticen el cumplimiento de los estándares interamericanos en materia de derechos humanos. El organismo enfatiza la necesidad de asegurar condiciones seguras para el ejercicio periodístico, tanto en medios tradicionales como digitales.
Como parte de su seguimiento, la CIDH anunció que en los próximos meses dará a conocer un informe específico sobre Colombia. El documento, basado en una visita oficial realizada en abril de 2024, profundizará en las vulneraciones identificadas y ofrecerá recomendaciones urgentes para revertir el deterioro de las garantías a la libertad de prensa en el país.
La situación descrita pone de relieve los desafíos estructurales que enfrenta el periodismo colombiano en un contexto donde el discurso oficial se convierte en un mecanismo de presión y silenciamiento. WAN-IFRA se une al llamado a fortalecer las condiciones de seguridad y libertad necesarias para que los medios de comunicación puedan cumplir con su función democrática sin temor a represalias.
